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¡BIENVENIDO AL SITIO DE LOS APANENSES (APANECAS)!

Haciendas y Exhaciendas

Haciendas Virreynales

Las Haciendas de Apan y Tepeapulco tienen estilos bien definidos, ya que conservan restos de construcciones del periodo Virreinal.

Hacia la quinta década del siglo XVIII se dejan bien delimitadas las fronteras de los latifundios, no obstante los pleitos de despojo a tierras comunales de los indios y otros del deslinde con fincas vecinas. Por otra parte, para esas fechas , la Hacienda demuestra su gran capacidad productiva y exportadora de sus productos.

El pulque era una bebida tradicional consumida exclusivamente por los indígenas desde la época prehispánica.

Hasta la primera mitad del siglo XVII algunos españoles, por medio de sus haciendas, empezaron a dedicarse al cultivo extensivo del maguey y a la elaboración de pulque para entonces, este producto ya ofrecía una salida comercial satisfactoria, debido a la franca recuperación demográfica de los indígenas y a la incorporación de los mestizos a la costumbre de ingerirlo.

Al principio, el mercado del pulque fue local, pues su rápida fermentación no le permitía ser trasladado a largas distancias, hasta la llegada del ferrocarril la comercialización del pulque alcanzó zonas mas lejanas.

Las plantaciones de maguey pulquero se desarrollaron en una región bastante limitada, que era una especie de corredor natural que iba desde la parte Oriente de Puebla cruzaba por el Norte de Tlaxcala, el sur de Hidalgo, norte de México y Sur de Querétaro. Dentro de este territorio se destacan los Llanos de Apan como la parte donde la producción fue mas intensa.

En las Haciendas pulqueras la inversión de capital era baja ya que aunque se requería de grandes extensiones de tierra, eran de costo reducido en el cultivo del maguey que requiere de muy poco agua y es muy resistente, y por otra parte la mano de obra para su explotación era muy barata ( Tlachiqueros ).

Precisamente las líneas tendidas por las diversas empresas ferroviarias en le terreno hidalguense cubrieron hasta el 70% de las zona del altiplanicie en 1866, donde se encontraba la mayor parte de las principales haciendas, en especial la región de los Llanos de Apan, donde se construyo mas de 20 ramales que llegaban hasta las puertas de las haciendas. Sin duda, fue la gran producción pulquera el principal factor que contribuyó a este fenómeno.

Existen 25 Haciendas entre los municipios de Apan y Almoloya, Chimalpa, Alcantarillas, Acopinalco, Horno, Mala hierba, la presa Tetlapayac, Tezoyo, Espejel, Ocotepec, Zotoluca, Aviles, Buena Vista, Cocinillas, La vente, San Isidro, Huehuechocan, Coatlaco, Ánimas, Santa Barbara, Ixtilmaco, El Rincón, Tepepatlaxco.

A principios del siglo XX ( 1909) un destacado grupo de hacendados se unieron y crearon la compañía expendedora de pulque, cuyo inventario incluía entre otras las Haciendas magueyeras pulqueras de: alcantarillas, Chimalpa, Mala Hierba, San Antonio Tocha, San Juan Ixtilmaco, San Miguel de las Tusa, Tezoyo, Talayote y Zotoluca... Esta compañía se convirtió en el monopolio comercial más importante del genero, siendo una de las pocas limitaciones l pago de impuestos fiscales por producción y venta del producto.

En las entre calles de las hileras de magueyes se sembraban granos ( maíz y cebada ) que permitían satisfacer requerimientos de auto abasto y aún excedentes comerciales .

También se criaba ganado maya y todas las Haciendas tenían animales mayores de tiro y carga, que necesitaban para las labores agrícolas ordinarias.

La única instalación que distinguía a las que producían pulque era el tinacal, un lugar donde se procesaba el agua miel para convertirlo en pulque, pero no exigía una inversión cuantiosa ya que era un simple galerón con tinas y barriles, aunque mas de uno fue orgullosamente decorado con pinturas murales ( Tetlapayac, Ocotepec ). Las Haciendas pulqueras alcanzaron su clímax durante las últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX.

Algunas de estas haciendas también tuvieron alambiques ( Chimalpa ) para elaborar, con el mismo agua miel, diversos tipos de bebidas alcohólicas no perecederas, como sí lo era el pulque . Esta producción ( segunda mitad del siglo XX ) permitía una salida alternativa para el pulque echado a perder por exceso de producción.

La casa principal era habitada por el propietario quién residía en la capital del país o en el extranjero ( casi siempre en Europa ).

El casco de la Hacienda, rodeado de una barda alta de mampostería, compendia la casa principal con las habitaciones del propietario, del administrador y de algunos empleados de cierta categoría, así como las destinadas a los invitados. El despacho, lujosamente amueblado, escritorio, cortina, con sus compartimientos secretos, la caja fuerte y algún paisaje pintado al óleo o a ase de calcomanías de muy buena clase. La ante sala con mueles sencillos; el gran salón de recepción y el amplio comedor amueblado con objetos de estilo europeo, brillantes candiles de cristal cortado, las consolas de maderas finas y grandes espejos venecianos. Sobre las paredes algunos oleos con los retratos de los propietarios o de sus antepasados. En el comedor la esa de gran tamaño para comida de muchos invitados, grandes vitrinas de madera fina o empotradas en la pared a manera de alacena.

El casco albergaba también las trojes, donde se almacenaban las semillas cosechadas, el salón de juegos y en el corredor trasero un boliche o un frontón.

Después del tinacal, seguía la pieza donde guardaban la maquinaria y las herramientas, luego las cocheras para guardar los carruajes, algunos de 4 ruedas tirados por un tronco de dos animales y otros de dos ruedas llamados “Volantas” tirados por un solo animal.

La pieza donde se guardaban las sillas de montar, puestas sobre un caballete en madera, el alambique para destilar las mieles fermentadas ( Chimalpa ), la tienda de raya con un mostrador y anaqueles para guardar la mercancía, la capilla sencilla con paredes encaladas en las que colgaban algunas pinturas religiosas.

En alguna haciendas se ve la capilla con una bella portada de columnas salomónicas.

Luego se hallaba la escuela a la que concurrían los niños hijos de los peones y en la parte trasera se hallaban los corrales con los macheros y caballerizas, los talleres de herrería y carpintería, los chiqueros o zahuradas donde se engordaban los cerdos, el gallinero, y al último las casas de los peones y tlachiqueros que por su tamaño eran llamadas “casillas”.

( Axtrón )