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El insurgente Francisco Osorno ... Heroísmo bajo el fuego de la razón

El insurgente Francisco Osorno ... Heroísmo bajo el fuego de la razón

Por Juan Carlos Villordo García

Desde 1982 el nombre de Juan Francisco Osorno se encontraba escrito con letras de bronce en el Salón de Sesiones del recinto oficial del Congreso del estado de Hidalgo (error ya corregido). Más de 20 años después, nuevas investigaciones revelan la realidad histórica detrás de su leyenda.

En el Periódico oficial del gobierno del estado de Hidalgo publicado el 1 de abril de 1982 en Pachuca de Soto, Hidalgo, el Congreso del estado de Hidalgo incluyó el Decreto No. 40, para que se inscribieran en muros de su recinto nombres de personajes como Pedro María Anaya, Julián Villagrán, y de un teniente general que fue nombrado como Juan Francisco Osorno. De acuerdo con el decreto citado, en su artículo Cuarto, “se destacó como […] insurgente, osado y valiente, el ilustre Apanense Juan Francisco Osorno, que […] derrot[ó] a los ejércitos realistas […] de Ciriaco del Llano, Diego Rubín de Celis, el conde Castro Terreño, Francisco Salceda, José del Toro, José Barradas y otros más. Fue proclamado teniente general, […] combatió […] al lado de don Ignacio López Rayón. Su fidelidad a la causa de la Independencia no fue destruida jamás, ni por […] las prisiones, [fue] fusilado en su tierra natal el 8 de julio de 1813 por […] la libertad de la Patria por la que luchó estoicamente…”.

Pero, ¿cuánto hay de cierto en las justificaciones que diera el Congreso para otorgarle tal honor a Juan Francisco Osorno? Nuestro compromiso, ante todo, debe ser con la realidad histórica para enmendar las deficiencias pasadas, pues tras la leyenda de Osorno se ocultan verdades históricas que son poco conocidas por los hidalguenses. Descubriremos, en principio, que entre los datos expuestos destaca que el nombre citado para Osorno, fue usado de manera  incorrecta.

Nosotros conocíamos a un Francisco Osorno cuya descripción dada por el congreso Hidalguense corresponde mucho con el personaje citado, pero no se llamaba Juan, sino José, José Francisco Osorno, quien fue insurgente, enfrentó a los realistas Ciriaco del Llano, Rubín de Celis, Salceda y Barradas, fue teniente general, combatió al lado de López Rayón y estuvo en prisión. Pero, ¿Juan y José son la misma persona?

La historiadora Virginia Guedea es autora de La insurgencia en el departamento del norte…, la obra histórica más importante sobre el movimiento insurgente en los llanos de Apan por haber consultado los documentos originales de la época de la guerra. A lo largo de su obra, ninguna de las fuentes menciona a José Francisco como Juan Francisco, entre ellas hay correspondencia escrita por el mismo Osorno; además consultamos obras de cronistas e historiadores no sólo hidalguenses, sino que de los estados de México, Puebla y Tlaxcala, sitios en donde se registraron actividades de Osorno y obtuvimos el mismo resultado, inclusive la Enciclopedia de México, señala que el nombre de este personaje era José Francisco. En junio de 2007 buscamos en Internet el nombre Juan Francisco Osorno y descubrimos que fue citado así sólo en dos fuentes de menor importancia. Finalizaremos señalando que en el Archivo parroquial de Chignahuapan, Puebla, existe copia del acta de defunción de Osorno, misma que le nombra en dos ocasiones como José Francisco; por lo que nunca existió un teniente general insurgente Juan Francisco Osorno que al lado de López Rayón enfrentara a los realistas citados antes o después de José Francisco y que estuviera en prisión, como sucedió con José.

Y aquí surge otro dato relevante, pues más allá de los actos de Osorno, aunque con el nombre mal escrito, una de las causas por la que el congreso hidalguense le rindió homenaje fue bajo suposición de que este personaje nació en Apan, Hidalgo; sin embargo, ¿existen documentos originales de la época que así lo expresen?

Realmente no existe un acuerdo sobre el lugar de origen de Osorno, ni se conoce algún registro de la época que lo demuestre con certeza. La Enciclopedia de México indica que Osorno “nació en la provincia de Puebla, en fecha que se ignora”.(1) Por su parte, Guedea precisa que “la principal cabeza del movimiento en todo el Departamento del norte, José Francisco Osorno, [era] nativo de la región”,(2) y cabe señalar que Departamento del norte era el nombre dado por los insurgentes a la zona de los llanos de Apan y la sierra de Puebla, dejándonos un enorme margen geográfico imposible de ignorar como para pretender que por luchar en los llanos de Apan este personaje sea claramente apanense, hidalguense o poblano. De hecho, Guedea ofrece una pista por la cual concluimos se supuso que José Francisco Osorno nació en Apan, porque existió un Osorno que era “vecino de Apan”, pero no era José Francisco, se llamaba Rafael Osorno, era primo hermano de José Francisco y agente del jefe realista Márquez Donallo,(3) por lo que el verdadero Osorno de Apan (Rafael) ni siquiera peleó del bando insurgente.

Pero no sólo Apan reclama ser cuna de José Francisco Osorno, de acuerdo con Kuri Camacho en su Microhistoria de Chignahuapan…, éste “nació en Ocojala, [lugar] perteneciente a Chignahuapan”,(4) más al respecto no presenta pruebas. Es posible que el sentir de Kuri Camacho fuera distinto si, despojado de sus sentimientos municipalistas, reconociera que el acta de defunción de Osorno indica textualmente como datos del difunto que se trataba de “José Francisco Osorno, Español”,(5) y es notable subrayar que, el único documento original de los tiempos de Osorno que es conocido y habla de su origen, asegura que este nació en España. Kuri Camacho justifica lo anterior señalando que muchos criollos se decían españoles en Chignahuapan, pero ¿acaso eso no es contrario al supuesto fervor nacionalista que se le atribuye a Osorno?

El acta de defunción de José Francisco Osorno pone en evidencia otro error histórico en los motivos por los que Osorno recibió los honores del congreso hidalguense, ya que al decir de los firmantes del Decreto No. 40, Francisco Osorno murió “fusilado en su tierra natal [es decir, Apan, por creérsele apanense] el 8 de julio de 1813”. Pero el acta de defunción indica que Osorno seguía estando vivo a inicios de 1824.

Son innumerables los documentos de la época que prueban las actividades de José Francisco Osorno en fechas posteriores al 8 de julio de 1813, como el Diario de operaciones de Ignacio Rayón, la correspondencia que existía entre ambos personajes y los apuntes de Carlos María de Bustamante. Con la única excepción del Decreto No. 40 del congreso Hidalguense, las fuentes históricas coinciden en que José Francisco Osorno falleció en 1824 en la hacienda de Tecoyuca, la que pertenecía al territorio de Chignahuapan, un dato que aparece asentado en el acta de defunción de Osorno, por lo que este personaje no murió fusilado en Apan en 1813. De hecho, fueron otros dos personajes los que conocieron la muerte ante fusiles realistas en Apan; eran un presbítero y diputado del congreso de Chilpancingo llamado Manuel Sabino Crespo y el platero y pintor José Luis Rodríguez Alconedo,(6) Concluimos entonces, que la biografía de Juan Francisco Osorno refleja uno de estos fusilamientos, si haberlo vivido. Pero entonces, ¿qué fue lo que si vivió?  

Lucas Alamán en su Historia de Méjico informa que Osorno fue ladrón de caminos, y José María Luis Mora registra que durante muchos años fue contrabandista y estuvo preso varias veces antes de iniciar la guerra.(7) Sus acciones bélicas en los llanos de Apan comenzaron en 1811, año en que Osorno se unió a los insurgentes. Ese mismo año, el realista Ciriaco del Llano instaló su cuartel en Apan causando destrozos en los alrededores,y después Osorno impuso contribuciones a los hacendados regionales, castigando con incendios a quienes no pagaran su cuota. A fines de 1814 la situación económica en Apan era grave, pues para cubrir los gastos de guerra los agricultores pagaban al gobierno virreinal impuestos aumentados un 6%, y daban la cooperación a Osorno y sus tropas insurgentes para que no les quemaran sus campos, tinacales y graneros.(9) Fuera de la jurisdicción de Apan, las acciones dictadas por Osorno incluyeron la destrucción de las casas parroquiales y los templos de Zacatlán, Chignahuapan, Tlaxco y haciendas aledañas, además del incendio de los campos de Atlamajac, en Puebla.(10) De acuerdo con Carlos María de Bustamante, Apan se convirtió en “objeto del odio” por parte de los insurgentes liderados por Osorno, quienes redujeron a cenizas los alrededores, y agrega que a finales de noviembre de 1815, Osorno atacó Apan “para tomar venganza de esta población que servía de base a las expediciones en su contra, y movido por el deseo de quitarse de encima las sospechas que habían surgido sobre su honor”; pero no pudo tomar esa población.(11)

En abril de 1816, Osorno fue puesto en fuga por el ejército realista. En su retirada, su tropa incendió las haciendas de Tepetates, Xala y Ometusco, además de quemar los pueblos de Otumba, Zempoala y Singuilucan. Para evitar que hubiera destacamentos realistas en los templos, Osorno ordenó su destrucción, lo mismo que las casas curales. Bustamante precisa que “ningún hombre de bien podía ver con buenos ojos este sistema devastador que aniquilaba propiedades y reducía a cenizas los pueblos de los Llanos y la Sierra, después haberles esquilmado [las ganancias de] todo el pulque que producían”. Anastacio Bustamante le negó a Osorno el regreso a sus filas, pero Mier y Terán decidió restablecerlo “para que distrajera por ese rumbo a los realistas, como para desembarazarse de unas tropas que no podía controlar y que debía sostener a su costa”,(12) es decir, las incontrolables tropas de Osorno en sólo 5 años habían sido reducidas al nivel de una incómoda molestia para ambos bandos en la Guerra de Independencia.

Osorno fue puesto evidencia, sus tropas en los llanos de Apan se habían dedicado a incendiar haciendas, robar ganado, secuestrar españoles, y a llevarse los impuestos del pulque.(13) Es cierto que puede alegarse que se trataba de una guerra y era lógico que hubiera daños colaterales, pero ¿eso justificaría tanta destrucción y la ausencia de orden, disciplina e inteligencia en Osorno?

No podemos negar el hecho de que el historiador Carlos María de Bustamante, quien luchó del bando insurgente e incluso firmó el acta de Independencia de 1813, en su Cuadro histórico dice que Osorno era uno de tantos “ineptos comandantes insurgentes” que no sabían “hacer la guerra por principios y menos luchar contra un pueblo bien defendido y armado”.(14) Las investigaciones de Guedea señalan que los jefes insurgentes regionales como Osorno, tuvieron enormes recursos a su disposición y además de derrocharlos hacían ostentación de ello. Osorno y sus subalternos gastaban profusamente, vestían a todo lujo, iban cubiertos de galones y bordados de oro y plata, montados en soberbios caballos con sillas bordadas y adornadas con plata. Los gastos de Osorno y otros jefes insurgentes eran muy cuantiosos, lo mismo que las defraudaciones de quienes manejaban el dinero. Bustamante fue el más severo crítico del desempeño de Osorno durante la guerra, mas no fue el único, la pobre actuación militar de Osorno hizo que el cura José María Morelos declarase sobre él que “no tenía talento, y se dejaba dominar fácilmente”.(15)

José Francisco Osorno solicitó el indulto en enero de 1817 para finalmente obtenerlo junto con 170 de sus hombres,(16) aunque luego se le acusó de conspiración, le apresaron y torturaron a pesar de no probarse su participación en esto último. Liberado al restablecerse la Constitución de Cádiz en 1820, Osorno se retiró a vivir en la hacienda de Tecoyuca donde finalmente murió en 1824.

Y ante todo esto, ¿dónde quedan los atributos del Osorno que el Congreso del estado de Hidalgo incluyó en el Decreto No. 40, para honrarlo con la distinción ya citada?

No negamos que José Francisco Osorno dirigió el movimiento insurgente de los llanos de Apan, a veces ganado y a veces perdiendo batallas, por ello se ganó un lugar en la Historia. Pero el que se haya manipulado la historia de su vida y muerte para rendirle tributo como héroe hidalguense distinguido bajo nombre y biografía falsa no sólo es una burla a las instituciones del país representadas por el Congreso del estado de Hidalgo, el que siga ignorándose su verdadera historia para declararle héroe es un auténtico insulto a la inteligencia del pueblo hidalguense, una acción que ameritaba no sólo corregir el nombre Juan, sino borrar el nombre Juan Francisco Osorno del muro del recinto del congreso y hacerlo público hasta que una investigación seria determine lo que procede en su caso. En realidad, ¿puede considerarse héroe de Apan a quien dañó tan gravemente la economía y los bienes muebles Apanenses, sólo porque han pasado casi 200 años y muchos ignoran sus actos en contra de Apan?

Las intenciones del congreso hidalguense al rendir homenaje a Osorno y otros personajes fueron expresadas en el mismo decreto con estas palabras: “Pues [estamos] obligados a reconocer […] las cualidades, las ideas y las obras, los méritos y hazañas de nuestros mejores compatriotas […] perpetuando su memoria, presentándolos […] como columnas de luz [que] nos señalen la senda que debe recorrer el país y nuestro Estado…”

En el caso del ficticio Juan Francisco Osorno, ¿se están cumpliendo estos propósitos?

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Autor: Juan Carlos Villordo García.

Investigador independiente reconocido como Historiador por el Centro INAH Hidalgo en 2007, entre 2004-2007 ofreció pláticas y conferencias sobre temas históricos en los Centros Culturales de Apan y Almoloya, Hidalgo, en 2005-2008 fue colaborador de la página http:apan.blogia.com y en 2008 fue locutor del programa Huellas Ancestrales y otros más en Radio Apan. Actualmente presentó su libro Apan, Sobre las aguas y en lo profundo en CD-ROM descargable gratis desde Apan.blogia.com

Notas:

1 José Rogelio Álvarez, director, Enciclopedia de México, Edición especial para Enciclopedia Británica de México, 1993, t. X, p. 6082

2 Virginia Guedea, La insurgencia en el Departamento del norte, los llanos de Apan y la sierra de Puebla 1810-1816, México, UNAM, Instituto de investigaciones Dr. José Ma. Luis Mora, serie Historia Novohispana no. 57, 1996, p. 25

3 Ibíd., p. 161

4 Ramón Kuri Camacho, Microhistoria de Chignahuapan, la realidad del mito, México, H. Ayuntamiento de Chignahuapan, 1985, 1er. edición, t. II, p. 22

5 Ibíd., t. II, p. 23; Apud Parroquia de Santiago Chignahuapan, Puebla; Archivo Parroquial; Folios 82, vuelta; Libro 2, De entierros de españoles, mestizos y castas. 1813-1831

6 Virginia Guedea, op. cit., p. 181, 195-196 y 205; Ramón Kuri Camacho, op. cit., t. II, p. 20

7 Virginia Guedea, op. cit., p. 25-26; Apud  Lucas Alamán, Historia de Méjico, t. II, p. 412, y José María Luis Mora, Méjico y sus revoluciones, t. IV, p. 247

8 Ibíd., p. 28 y 82-83

9 José Rogelio Álvarez, director, op. cit., t. X, p. 6082; t. VII, p. 3899; t. I, p. 470

10 Ramón Kuri Camacho, op. cit., t. II, p. 22 y 33; Apud  AGNM, Ramo, Historia, noviembre 1815

11 Virginia Guedea, op. cit., p. 200 y 215-216; Apud  Carlos María de Bustamante, Cuadro histórico, t. III, p. 251-252

12 Ibíd., p. 219-223

13 Enrique Rivas Paniagua, Hidalgo, entre selva y milpas… la neblina, Monografía estatal, edición experimental, México,

Secretaría de Educación Pública, 1982, p. 140

14 Virginia Guedea, op. cit., p. 29; Apud  Carlos María de Bustamante, Cuadro histórico, t. I, p. 362

15 Ibíd., p. 7, 57, 207, 158 y 218; Apud  Declaración de José Ma. Morelos, México, 26 de noviembre de 1815, en J. E. Hernández y Dávalos, Colección de Documentos, t. VI, p. 43

16 José Rogelio Álvarez, director, op. cit., t. X, p. 6082

4 comentarios

jose luis -

Comentario el general don JOSE FRANCISCO CANDELARIA OSORNO OLVERA ncio el 05-febrero-1788 y contrajo matrimonio con MARIA MICAELA FLORES el 12-abril-1815 los dos fueron bautisadons en la parroquia de santiago chignahuapan; puebla los xdos nacieron en chignahuapan; puebla

jose luis -

Comentario el general don JOSE FRANCISCO CANDELARIA OSORNO OLVERA ncio el 05-febrero-1788 y contrajo matrimonio con MARIA MICAELA FLORES el 12-abril-1815 los dos fueron bautisadon en la parroqui de santiago chignahuapan; puebla los dos nacieron

Juan Carlos Villordo García -

Gracias por la invitación y lamento no haber asistido, recién me entero de este evento a más de un mes de haberse celebrado y estando ya viviendo de forma permanente en la Riviera Maya.
Un saludo desde esta otra tierra maravillosa que hoy también es mi tierra.

luis sergio -

soy de zacatlán, me permito contarle que este viernes 25 de marzo se presenta el libro OSORNO LA LEYENDA INSURGENTE, aqui en zacatlán, del cronista sergio ramos gonzalez, qué lindo sería que Ud viniera porque los historiadores deben encontrarse. un saludo