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SI ESTANDO BORRACHO LE JALAS LA COLA A UN TORO Y LO TIRAS, YA ERES UN CHARRO Y ESTÁS HACIENDO CHARRERÍA... por Juan Carlos Villordo

SI ESTANDO BORRACHO LE JALAS LA COLA A UN TORO Y LO TIRAS, YA ERES UN CHARRO Y ESTÁS HACIENDO CHARRERÍA... por Juan Carlos Villordo

(Adaptación de algunos pasajes del libro “Apan y los Llanos de Apan Entre lo secreto... y lo prohibido”, de Juan Carlos Villordo García, por el mismo autor)


-“¡Qué bárbaro!”-Exclamará profundamente indignado alguien que lea lo anterior, y con mucha razón.-“¿Cómo se atreve este canalla [o sea, yo] a decir semejante aberración?”
-Perdón por enunciar con tanta crudeza lo que acabo de escribir...-Responderé.-Perdón, porque en realidad, no es mi opinión: Es la conclusión a la que se llega basándose en los argumentos oficiales usados para darle a Apan “la cuna de la charrería”...
-¡Ah, caray! ¡No te creo...! ¿Cómo está eso?
Verás: Aquí en Apan es común citar a Domingo Revilla , de quien se dice (anteponiendo el año de 1844) que determinó que el origen de la charrería lo tuvo los llanos de Apan; por tanto, la ciudad de Apan es “la cuna de la charrería”. Y esta cita se usa como evidencia de un hecho comprobado por el mismo Revilla... Quizá debamos preguntarnos seriamente, ¿cuáles son las pruebas? ¿Realmente demuestran que Apan es “la cuna de la charrería”?

La Monografía del estado de Hidalgo expone los argumentos de Revilla sobre dónde se originó la charrería. Estas son sus reflexiones: “Ha de haber sido en los llanos de Apan” (así está escrito, como una mera suposición); primero, porque tenían buenos pastos cerca de la capital y es claro que los españoles colocaron aquí su ganado vacuno y caballar. Segundo, porque el ganado se fue haciendo bravo al multiplicarse, y colear un toro era el medio más fácil de contenerlo. Y tercero, porque siendo que aquí se daba el mejor pulque, las personas se criaban muy robustas y despreciaban los peligros como efecto del “uso de los licores fermentados”. ( Artículo “Apan”, en Monografía del estado de Hidalgo, páginas 18-19).

Seamos objetivos. Las características descritas en el primer argumento de Revilla no son distintivas de la ciudad de Apan, tampoco son exclusivas del actual territorio municipal de Apan: Son condiciones aplicables a la totalidad de los llanos pulqueros , los que abarcan partes de los modernos estados de México, Hidalgo y Tlaxcala. De ser correcto el año de 1844 para las notas de Revilla, tendríamos que aceptar también que al decir “llanos de Apan” no aludía sólo al territorio de lo que en su tiempo fue el vasto partido de Apan, sino que a todos los llanos pulqueros, porque muchos usaban así ese término en su época, y lo que es peor, ¡en ese tiempo no existían los actuales límites municipales de Apan, lo que hoy son cinco municipios eran un solo territorio!

Ahora, analiza bien las reflexiones del segundo argumento de Revilla , porque él únicamente habla del supuesto origen del coleo de toros , y la charrería es mucho más que eso: además son calas, ternas, manganas, pialas, pasos de la muerte y toda una serie de actividades más... No creerás que la charrería es solamente jalarle la cola a un toro, ¿verdad?
Y el tercer argumento de Revilla es innecesario y denigrante, porque emborracharse con pulque para envalentonárse no es una condición indispensable para ser charro y hacer charrería, ¿o sí...?

A pesar de todo, creo que los argumentos de Revilla son razonables. Por desgracia, no son evidencia contundente para otorgarle a los llanos de Apan la paternidad de la charrería, y se nota que Revilla lo sabía al usar estas palabras: “Ha de haber sido en los llanos de Apan”... No lo expresó con seguridad plena. Lo que Domingo Revilla manifestó, fue su parecer... Eso es lo que indican sus apuntes, sin manipular la información, sin existir obscuras intenciones. Revilla nunca dijo: La ciudad de Apan es la cuna de la charrería . Ni siquiera insinuó tal cosa. Y menos lo demostró con datos basados en la investigación de fuentes históricas comprobables. Revilla jamás hizo eso...

Nuestra triste realidad es que los argumentos usados a nivel local y estatal para atribuirnos “la cuna de la charrería” no son menos tendenciosos que los usados por jalicienses, poblanos, michoacanos y tlaxcaltecas para pretender lo suyo: que Sebastián de Aparicio amansara caballos en Puebla, por ejemplo, o que en Tlaxcala hubiese jinetes indígenas, no demuestran algo irrefutable para darles la paternidad de la charrería, porque la charrería no es sólo amansar caballos, como tampoco es sólo permitir que los “indios” monten.

Que la disputa del origen de la charrería se busque resolver a través de cuál territorio tenía más ganado tampoco resuelve el problema de fondo: En realidad, la presencia de bovinos en nuestra región (por ejemplo) no demuestra que aquí nacieran las prácticas de rodeo y control del ganado que originaron a la moderna charrería. Siendo objetivos, la información de este tipo sólo nos permite comprobar que había ganado en la región, como sucedía en otros lugares más durante el siglo XVI, y que debía controlarse. Nada más... El origen de la charrería está determinado por la forma como se controlaba el ganado , algo que resulta más difícil de precisar tomando en cuenta lo habitual que se hicieron tales prácticas durante la época en que surgieron.

Es por ello que hay escritores serios como Enrique Rivas Paniagua (autor de Hidalgo Entre selva y milpas...,) quien puntualiza que sólo es una creencia suponer que la charrería nació en la Altiplanicie pulquera... aunque él mismo señala que hay mucho de verdad en esa creencia a favor, no de la ciudad de Apan, tampoco del municipio de Apan, de una region geocultural mucho más extensa. Y recordemos que hay una Federación Mexicana de Charrería, A. C ., (la máxima autoridad nacional en cuestiones charras) que no se compromete a decir algo a favor de algún territorio en especial. Para ellos, la charrería nació en la Nueva España . Punto final... Que la ciudad de Apan o el municipio de Apan ya son reconocidos a nivel nacional como la cuna de la charrería, es una utopía promovida por el convencionalismo oficial...

En la búsqueda de la cuna de la charrería escuchamos las voces de Jalisco, Puebla, Tlaxcala, Apan y otros territorios, cada uno reclamando una paternidad sin evidencias contundentes e irrefutables; porque acerca del origen de la charrería queda mucho por descubrir y más por demostrar adecuadamente. No se ha dicho la última palabra. Y por ahora, nada es definitivo... quizás mañana.


Mi reconocimiento y mi gratitud a Omar González y http://apan.blogia.com por este espacio.
Su amigo Juan Carlos Villordo García

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Artículo e imágenes enviados por el escritor Apanense Juan Carlos Villordo
Edición: Omar González

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